martes, 30 de octubre de 2012

Liderazgo con Evangelio Descafeinado o con Evangelio de Poder

Por Emilio Iberbuden
El ministerio juvenil para América Latina debe buscar marcar la diferencia en el nivel de impacto de los jóvenes y adolescentes que día a día se levantan, comen, duermen, juegan, lloran y ríen en nuestro continente.
El énfasis del ministerio juvenil para América Latina debe buscar en todo momento edificar a los jóvenes y adolescentes, enriqueciendo su moral con los principios establecidos por Dios. Debe interesarse en cuidar cada palabra, gesto, idea, frase, lema que emite hacia su entorno.
Sin lugar a dudas, el papel que tiene que jugar el ministerio juvenil para América Latina, no es nada fácil, no es algo para gente que no se atreve a romper sus propios esquemas, no es para personas que carecen de pasión en el corazón por vivir como Jesús lo hizo, no es para individuos que prefieren vivir en la superficialidad de una vida seudo-cristiana, no es para gente que no se atreve a sumergirse y profundizar en el misterio del evangelio.

Imaginemos el siguiente cuadro: un estadio, una cancha de fútbol, dos equipos, la tribuna, los periodistas o reporteros… de pronto el árbitro o juez del partido da inicio al juego; y allí está… todo el estadio observando lo que los jugadores estarán haciendo dentro del campo de juego; y allí están… los periodistas o reporteros transmitiendo a miles de personas lo que está sucediendo en el estadio; y allí está… la tribuna que sigue fielmente a su equipo a todas partes porque ser parte del equipo es una cuestión de pasión; y allí también están… los jugadores… dotados de habilidades y talentos diferentes pero que juntos pueden lograr cosas sorprendentes.

Así también sucede con el ministerio juvenil, está el estadio (el barrio, la ciudad, el país, el mundo), están los dos equipos (el equipo enemigo con sus anti-valores, medios de comunicación con contenido destructivo, plagas pecaminosas…; y el otro equipo… el equipo de Jesús con esperanza, principios de vida basados en la Biblia, poder transformador con garantía eterna…), están los periodistas o reporteros (la sociedad, los medios de comunicación…), está la tribuna (los chicos y chicas que miran y se apasionan por los resultados logrados por el equipo), y también están los jugadores…(aquellos que tienen la gran responsabilidad y el gran privilegio de llevar adelante los objetivos del equipo, llevar adelante el mensaje de vida o de muerte).

Definitivamente, el ministerio juvenil para América Latina tiene que estar compuesto por jugadores que estén dispuestos a “mojar la camiseta por Jesús”. En este juego trascendental de colaborar con Dios en la tarea de transformar vidas de jóvenes y adolescentes, se necesitan líderes que vivan comprometidos con la causa, líderes que en secreto y en público sean íntegros y vivan un Evangelio de Poder Transformador.

En las filas del equipo que marcará la diferencia se requiere de líderes que dejen de lado la vida de un evangelio descafeinado cuyo compromiso firme escasea. Se requiere de líderes para quienes las verdades y principios no son negociables bajo ningún punto de vista, se requiere de siervos altamente capacitados y preparados, se requiere de amigos capaces de bajar de las nubes de una posición para aterrizar… allí donde están los que necesitan; se requiere de atletas que día a día ejerciten su compromiso con Dios; se requiere de intelectuales que no se cansen de estudiar la palabra de Dios y de conversar con Dios en busca de mayor sabiduría e inteligencia.

Los jóvenes y adolescentes de América Latina están sedientos de escuchar y observar el poder del Evangelio. ¡Vamos… el partido ya comenzó hace tiempo… a jugar con toda la fuerza y la pasión que Jesús demostró por nosotros!

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