miércoles, 19 de junio de 2013

Amémonos los Unos a los Otros

"Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto conocerán todos que sois mis discípulos  si tuviereis amor los unos con los otros" Juan 13:34-35
Jesús nunca se propuso que tu vivieras como un llanero solitario. Si no le das importancia a tus relaciones afectivas con los demás, tu no eres un creyente equilibrado.
Si tratas de vivir alejado de la comunión con otros creyentes, la iglesia que es el cuerpo de Cristo, no podrás experimentar la plenitud de la vida en Cristo. El Señor nos ha puesto en un cuerpo de creyentes porque es difícil sustentar la vida fuera del cuerpo. Al permanecer unidos al cuerpo en comunión y al amarnos unos a otros, nos fortalecemos mutuamente.

Jesús dijo que una marca que identificaría a un discípulo, es su amor por los demás. El amor le demuestra al mundo que eres un discípulo de Cristo. Amar a otros y tener parte en una agradable comunión con ellos demuestra que Cristo es el centro de tu vida. Las relaciones afectivas están en el centro mismo de la vida en Cristo. Él mismo te demuestra cómo tener comunión con los demás.
Jesús no les dijo a sus seguidores que siguieran su camino solos, sino que demostraran el amor del cual Él les había dado ejemplo. Eso es lo que tu haces al tener comunión otros creyentes. Juan 15:12 dice que debes amar a los demás porque Cristo lo mandó. El amor fluye de Dios a la humanidad a través de Cristo. Él dio el ejemplo de amor para ti y te manda que se lo demuestres a otros. Si te apartas de la comunión con los demás, dificultas tu capacidad para demostrarles tu amor e impide que los demás te demuestren amor a ti.

La separación y el individualismo no son los métodos de Cristo. Él reúne a los creyentes como una familia. Debemos animar a nuestros hermanos en la fe, a expresar amor unos a otros. Adorar juntos es una manera de recibir fortaleza y motivación de otros discípulos. Como lo indica 1 Pedro 4:10, los cristianos deben ser parte de un cuerpo de creyentes; asimismo  deben usar sus dones para servir a otros y para recibir instrucción de la Palabra de Dios. Todo aquel que se declare cristiano pero no asista a la iglesia no obedece la Palabra de Dios y vive alejado de la voluntad de Él.
El amor abundante que Dios el Padre ti ene por su Hijo Jesucristo, es la fuente de amor que el Hijo tiene por sus seguidores. Tal amor es el ejemplo del amor que debes tener por otros. Las profundidades del amor de Jesús, que lo llevaron a la cruz, no deben sorprendernos, porque reflejan el amor que el Padre tiene por el Hijo.

"Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor"Juan 15:9

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