jueves, 24 de enero de 2008

Los 7 pecados de una iglesia moribunda

Si su iglesia muestra señales de una salud pobre, un crecimiento atrofiado u otras deficiencias espirituales, quizás el asunto sea más grave de lo que usted piensa. Analice, medite, ore y tome una acción, pues las consecuencias pueden ser desastrosas.
Pecado #1: Una doctrina diluida.
Están de moda las predicaciones que levantan el ánimo y la autoestima, alentándonos a tener una actitud mental positiva. También los temas que tienen que ver más con los aspectos sicológicos de la mente humana, que la necesidad del arrepentimiento y la esperanza de salvación. Esto es un error fatal, pues equivale a alimentar a un bebé recién nacido con una leche que es más agua que alimento. Eventualmente perece.

Pecado #2: La pérdida de la pasión por la evangelización.
Muchos pastores y líderes están perdiendo el “amor por las almas” lo cual se refleja en las iglesias estancadas en un pantano de apatía e indiferencia. Aunque la evangelización es responsabilidad de todos los cristianos, el ejemplo de los líderes influye muchísimo en el comportamiento de la congregación. Aunque parezca increíble, un pastor cuya iglesia está muy cerca de mi casa me comentó una vez, que él no visitaba a nadie porque los miembros de su iglesia no lo hacían. “Yo sólo no voy a hacer el trabajo” dijo este líder y pastor.

Pecado #3: Inhabilidad de ser relevantes.
Lamentablemente hay algunos ministerios e iglesias que han perdido el contacto con la realidad de las tendencias culturales de la sociedad que les rodea. El resultado es la pérdida de las nuevas generaciones, las cuales no encuentran en la iglesia ninguna relación o ningún punto en común para entablar el diálogo, anulándose así la oportunidad para poder presentar la Palabra.
artículo escrito por Thom S. Rainer y publicado en el 2005 en Outreach Magazine, una revista de Lifeway Christian Resources, un ministerio de publicaciones de la Convención Bautista del Sur.
Pecado #4: La falta de ministerios enfocados hacia afuera de la iglesia.
Las iglesias que ofrecen solamente servicios enfocados para sus miembros están destinadas a desaparecer. La iglesia necesita ministrar a los miembros, pero aun más importante es alcanzar, ministrar o llegar a aquellos que no están dentro de la iglesia. Lamentablemente el 95% de los ministerios de las iglesias están enfocados para los miembros, una práctica que convierte a la iglesia en un tipo de entidad social donde los miembros sólo esperan recibir y sentirse bien en la compañía del pastor. “Yo me siento bien, tú te sientes bien, todos nos sentimos bien aquí juntitos compartiendo entre nosotros sin que nadie nos moleste”
Pecado #5: Conflictos por preferencias personales.
Algunas iglesias se han destruido por las diferencias de opiniones en cuanto a temas que tienen que ver más con el estilo, que con la sustancia. Cosas tan triviales como el color de una alfombra o el tamaño de un letrero han creado verdaderos campos de batalla, donde sólo quedan egos heridos y gente que eventualmente abandona el ministerio. En los últimos 20 años muchas iglesias se dividieron por el asunto de la música o el estilo de la adoración, lo cual demuestra que sus miembros estaban más interesados en sostener sus opiniones que mover el ministerio hacia adelante.

Pecado #6: La prioridad de la comodidad.
Es triste decirlo pero la realidad es que hay líderes que se han acomodado a un patrón, y no quieren cambiar, pues eso significa trabajo y hasta en algunos casos conflictos. Simplemente esperan cómodamente algún día obtener resultados diferentes haciendo la misma cosa.
Cuando se llama a un pastor por varios días seguidos, y no lo encuentras nunca antes de las 10:00 a.m.; cuando su secretaria te indica que él se va para la casa a las 3:00 p.m., cuando el viernes a medio día te dicen que no regresa hasta el lunes, es fácil entender porqué la iglesia no crece.

Pecado #7: El analfabetismo bíblico.
El conocimiento de la Palabra se ha relegado a un segundo plano, y la doctrina se ha contaminado con otros elementos que aunque bien intencionados están produciendo cristianos enclenques y desnutridos, incapaces de defender su fe. Cuando sólo el 3% de las iglesias están ofreciendo un programa organizado para la enseñanza bíblica, hay razón para preocuparse.

“Los 7 pecados” son parte de un

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