viernes, 16 de mayo de 2008

Vivo Colgada de un Hombre

Jueces 5
¿Por qué necesito la aprobación de un hombre?

Analizaremos, qué significó por muchos años para las mujeres, el cuento de la Cenicienta. Aunque parece muy dulce y sencillo, está relacionado con el rol que, según la cultura, las mujeres deberían ocupar. La Cenicienta llega a escena después de la muerte de su madre, con un padre que no soportó vivir solo y por eso volvió a casarse, pidiendo a su hija un sacrificio, el soportar a una madrastra malvada que él eligió para seguir viviendo. Cuando la mamá de Cenicienta se murió, le dejó una recomendación: “Sé buena y dócil”. Eso fue el mandato que su madre le dejó como herencia: “Lo importante es que siempre tengas cualidades morales, lo demás no importa.”
Cuando leemos el cuento original nos damos cuenta que siempre se presenta a Cenicienta con cualidades morales: buena, sumisa, dócil. Su nombre se debe a las tareas que realiza, siempre limpiando cerca de las cenizas. Ella quería algo diferente, estaba cansada de esa forma de vida por eso soñaba un futuro mejor, decía: “Esto no es vida, quiero vivir sin tormentos, sin complicaciones, sin problemas”.
Es importante analizar la respuesta que le dio la cultura, o sea quienes escribieron el cuento, dijeron: “Todas las soluciones vendrán el día que encuentres a un príncipe.” Por eso Cenicienta anhelaba con entusiasmo poder ir a esa fiesta, porque allí encontraría la solución a sus problemas.
La solución a tu conflicto está en tu interior, no necesitás a nadie para recibir felicidad.
Lamentablemente hoy la sociedad sigue dando la misma respuesta, y veremos por qué las mujeres aun seguimos buscando la aprobación de un hombre.

Declará:¡No necesito la aprobación de un hombre!
Muchas mujeres tienen el concepto de que necesitan ser salvadas y algo en su interior les indica que las tienen que cuidar, que para salir de la sensación de fracaso deben ser rescatadas por un hombre.En estos días, en los que se cumplieron diez años de la muerte de la Princesa Diana , miré algunas películas acerca de su vida y, más allá de que muchas cosas pudieran ser verdad o no, me llamó la atención ver que, después de que ella se divorció, comenzó una búsqueda alocada e intensa por conocer a otro hombre para casarse. Se enamoró de dos hombres, uno era médico y otro con el que murió. Ella le dijo a una amiga que no sabia por cual decidirse, a quien elegir, con quién comprometerse, y su amiga le dio un consejo muy importante: “No busques más, hacé el sueño que hay en tu corazón, dejá de buscar a un hombre, porque cuando realices tu sueño las cosas vendrán solas.” Diana tenía grandes sueños a nivel social pero los dejó de lado por buscar al hombre que la haría feliz.

No busques afuera lo que tenés adentro.
Muchas mujeres dicen: “Si consigo un hombre viviré la felicidad que no tengo”, tienen mentalidad de princesas pero sin principado, o de reinas sin reino, pero en definitiva actúan como esclavas.Aquellas que dependen de la aprobación masculina son “pseudos-independientes”, porque mientras están solas hacen de todo, estudian, trabajan, cambian el cuerito de la canilla si lo necesitan, arreglan el auto si se les rompe, mantienen a sus hijos sin problemas, pero cuando aparece la figura masculina tiene como una regresión (cuando digo un hombre no me refiero sólo a una pareja sino a cualquiera) y, aunque ellas lo sepan hacer se lo dejan a él: “ahora hay un hombre en mi vida, que él lo haga porque yo no quiero”, y esto es porque existe el deseo interior de ser salvadas.
Este pensamiento tiene dos orígenes: uno espiritual y otro natural, y el primero encierra al segundo. ¿De dónde nace
la necesidad de depender de un hombre que nos apruebe cuando tomamos una decisión?

Origen Espiritual.

1º- Te haré una ayuda idónea.

Ayuda idónea es la persona que socorre a otra cuando está en problemas.Cuando Dios creó a Eva, le dijo al hombre que le haría una ayuda idónea , o sea que el que estaba en problemas era el hombre.El que socorre tiene la capacidad para ayudar porque sabe algo más que el desvalido y, en este caso, la mujer podía cubrir a la necesidad del hombre, o sea la soledad de Adán.Espiritualmente “ayuda idónea” se interpretó como que la mujer es la que no sabe nada y cada tanto le da una “ayudita”, un “empujoncito” al hombre, que sólo está para ayudarlo, ocupando un papel de segunda. Esa fue una mala interpretación que relegó a la mujer a un lugar secundario.


2º- Tu deseo será para tu marido.

Es otra expresión malinterpretada. Esta fue una sentencia después del pecado y Dios dijo: “Cada vez que dejes de mirarme a mí, tu deseo será para tu marido”, es decir: “Cuando no quieras escucharme”. O sea, no sería siempre sino cuando dejara de mirar a Dios: “Eva no me escuchaste por eso tu deseo será para tu marido”.Hay algo que debemos saber, esa sentencia corresponde al Antiguo Testamento es antes de Cristo.Cuando aceptamos a Jesucristo todo cambia, porque Él rompió el decreto de control que había sobre las mujeres, ya no es “ayuda idónea” (una mujer de segunda), ni “tu deseo será para tu marido” (me tengo que someter) sino que el control que el hombre quería o intentaba tener sobre una mujer, fue quebrado por Jesucristo.

Origen Natural.

Tiene que ver con lo que nos enseñaron en la infancia, nuestras madres o abuelas no sabían muy bien para qué tenían que criarnos. Con los varones era distinto, porque sabían que ellos debían tener dinero, estudiar, hacerse un futuro, mantener una familia, pero a las mujeres no sabían qué decirles y sólo se les ocurría: “sé sumisa, dependiente, si sos una buena mujer tendrás un hombre bueno al lado que te elegirá, soltá las virtudes morales, sé dócil”.
Alrededor de esa enseñanza, hemos desarrollado características que, aún hoy, cuesta sacar de nuestra vida, por ejemplo la culpa de no poder decidir ya que tenemos que ser dóciles y obedientes, mostrarnos siempre contentas y alegres para que el otro no se ponga mal.En torno de la docilidad y la sumisión se han desarrollado rasgos de carácter que se refuerzan unos a otros, produciendo una dificultad para poner límites, falta de determinación y, mucha culpa para desterrarlos de nuestra vida.Hay una sensación interna y externa de estar incompleta y creemos que el hombre nos completará y necesitamos que, sí o sí, nos cuide.Le quiero hablar a todas las mujeres que están solas, ya sean solteras, separadas o viudas: “Si estas pensando que tu vida va a ser buena y que serás feliz el día que consigas a un hombre y que podrás disfrutar, te estás perdiendo los mejores momentos de tu vida, porque es el tiempo de crecer. A Dios le gusta que busques pareja, es bueno y deseable, pero no pierdas esta etapa de crecimiento espiritual.”
Y el mito de Cenicienta refuerza el que siempre tengamos a un hombre para ayudarnos comenzando con
(Continuara.......)

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