domingo, 1 de junio de 2008

Vivo Colgada aun Hombre (2 Parte)

Conductas subdesarrolladas
- Un letargo interno .Por ejemplo si hay problemas con los hijos, o una crisis económica, o se nos rompe el auto, buscamos a un hombre para que lo resuelva. En el caso de mujeres separadas o viudas, que no tienen dinero para pagar ni la boleta del gas piensan que si estuvieran con un hombre trabajador él se lo pagaría, creyendo que todas las soluciones están en un hombre y se meten en un letargo interno.

Una tarea desafiante para un hombre es un reto pero una mujer prefiere evitarla y dice: “en esto no me meto”, “mejor que lo haga él”, “que lo resuelva otro”.De esa manera haremos que ellos se sientan cómodos, bien machos, inteligentes, con vigor y fuerza, reyes de todo, sabelotodo. “El hombre inteligente debe estar en la cumbre, no hay que herirlo porque si lo lastimamos perdemos toda seguridad.” Y así se le acepta o festeja cualquier estupidez que diga y eso mismo lo dice una mujer es criticada o apedreada. Cuando un hombre se viste mal es porque “la esposa no lo cuida”, “no le hace combinar los colores”, “no le planchó la camisa”, pero si ella es la que se viste mal “es de cuarta”, “no tiene criterio”, “sin clase”.

Si un hombre llora, decimos: “pobrecito, está mal, lo lastimaron mucho, le hicieron daño”, si una mujer llora “es una histérica o loca”, “nada le viene bien”, “son lágrimas de cocodrilo”.Si él tomó una mala decisión, “está presionado”, “tiene mucho trabajo”, “está agobiado”; si es ella, “es hueca”, “no pensó”, “es una burra”, “todo le sale mal”.Lo hacemos porque sentimos que el hombre tiene la autoridad y no queremos lastimarlo para que siga sintiéndose “el macho”; y estadísticamente sabemos que el “supermacho” o “el hombre todopoderoso” se esfumó, el hombre que existe tiene los mismos miedos y luchas que las mujeres, con la única diferencia de que ellos tienen más experiencia y no por más capacidad.
Declará:

Estoy adquiriendo experiencia y pronto me verán brillar.

- Una fuga de energía.

Es la que tenemos las mujeres porque nos cuesta confiar en nuestras decisiones por la dependencia de mirar quién tomará la mejor decisión.Frente a una decisión preguntamos: “la tomo o no la tomo”, “lo digo o no lo digo”, “lo compro o no lo compro”, “voy o no voy”, la falta de decisión hace que nos estanquemos en la irresolución, por eso en muchas situaciones le decimos al hombre: “no sé, seguro que tomarás una mejor decisión que yo”, “hacé como te parezca, no te vas a equivocar”, y nos sacamos las cosas de encima porque no confiamos en nuestras capacidades pediendo la energía en la indecisión y no resolvemos nada.
Tomemos decisiones firmes.

- No valorizar a otras mujeres.
Como no nos valoramos a nosotras mismas, lo que dice otra mujer tampoco “tiene valor”. La mujeres eligen ir al ginecólogo varón porque “las mujeres ginecólogas son brutas, hacen doler.” Y ese es un engaño, desvalorizamos la tarea de otras mujeres por una nuestra conducta subdesarrollada.

¿Cómo resolver la dependencia?

- Quebrando el antiguo pacto: “Debo servir al dueño a cambio de protección.
”Este era un pacto hecho por los esclavos: “Si me coloco debajo de este amo, me protegerá; si él me compra, hago todo lo que me dice, le obedezco y seré protegida”.
Esa es la mentalidad que, lamentablemente, muchas veces las mujeres seguimos sosteniendo: “el hombre es el amo y yo la esclava”, dicho espiritualmente, “la “ayuda idónea” que está por debajo, detrás de su decisión y sólo su palabra tiene autoridad.”El dueño dice: “si me servís, te protejo”; y es la manera de atrapar a las mujeres, en especial a la co dependiente: “si hacés lo que te indico y no te revelás, te doy protección.”
Y así servimos, a la pareja por dinero “no quiero que me saque el dinero”; nos sometemos a los hijos varones, “porque tal vez me mantenga en la vejez ” ; a los jefes, “para que no me despida y me siga pagando”; al pastor varón “porque me guía y lo que él dice es palabra santa”.

-Reconociendo qué miedos hay debajo del sometimiento.

¿Qué es lo que no te atrevés a hacer y necesitás la orden de un hombre?Tal vez tengas miedo a “hacer las cosas mal”, “a decir que no”, “a expresar tu necesidad”, “a quedarte sola”, “a ser criticada”, “a no parecer atractiva para ellos”, “a ser poco femenina; independiente; mostrarte amenazadora o mala”.Si alguien desea considerarte mala, que lo haga, porque sabés quién sos en realidad.
He observado cómo se critica en su aspecto moral a las mujeres que se postulan para presidente, pero nadie habla de su aspecto intelectual o capacidad de administración u organización, porque se sabe que el resto de las mujeres y hombres miramos lo moral. Y dicen: “Tiene mal carácter”, y ¿qué importa que lo tenga? ¿Acaso los presidentes que tuvimos no eran de mal carácter? Pero nadie jamás se lo cuestionó.Cada vez que estés por lograr un sueño, alguien atacará una cualidad moral, dirán que sos mala, una trepadora, que lo que estás haciendo es por izquierda, que nunca lo lograrás, pero tranquila, Dios ya te aprobó y habilitó para seguir adelante.

-¿Qué mentira te estás diciendo?

El éxito es uno de los mayores miedos en las mujeres y es por no haberlo practicado.Cuando más nos subordinamos a un hombre es cuando estamos por alcanzarlo. Siempre vimos y festejamos el éxito masculino pero nunca experimentamos el propio, por eso cuando estamos por llegar lo boicoteamos metiéndonos debajo de él y diciendo: “las decisiones mejor tomalas vos.”
Leí esta frase: “La necesidad de subordinarse de una mujer está en oposición directa con su necesidad de triunfar, lo que resulta en un estancamiento entre las dos necesidad”.
Queremos tener éxito y a la vez, culturalmente parece que debemos depender de un hombre, por lo tanto las dos necesidades chocan y permanecemos estancadas sin hacer nada, así aparece el síndrome de “pobrecita de mí”.“Pobrecita de mí, tenía grandes sueños pero no pude lograrlos”, “tenía grandes ideas y proyectos pero nunca pude hacerlos realidad”, y son mujeres frustradas.Hay mujeres que prefieren renunciar a todo, incluso al éxito, antes de arriesgarse a vivir sin la aprobación o el amor de un hombre.
¿Cuántas renunciaron a sus sueños, sus carreras, con tal de no quedarse solteras, o no seguir en la viudez o el divorcio porque necesitaban ser salvadas? Renunciaste a tus más grandes logros y cuando miras para atrás decís: “Si hubiera seguido la carrera, hoy ya estaría recibida.”

Para lograr la independencia hay que practicarla

La inteligencia, la sabiduría y la capacidad no es patrimonio masculino, no es cuestión de género, tanto el varón como la mujer la recibieron de parte de Dios, por lo tanto tenemos capacidad para tomar buenas decisiones y realizar mejores acciones.Practicá este ejercicio: tomá una decisión sin consultar a ningún hombre, y no es por estar en su contra sino de la dependencia. Hay hombres inteligentes y otros que no lo son, como también hay mujeres inteligentes y otras pueden no serlo.

No nacimos para ser dependientes.

Cristo quebró con la sentencia de control y dependencia cuando murió en la cruz y resucitó: “ no hay varón o mujer, no hay esclavo ni libre, todos somos en Cristo Jesús de la misma manera y con la misma condición.”Cuando quiebres la dependencia podrás consultar con quien desees y encontrarás buenos consejos tanto de hombres como de mujeres.Afirmate en tus propias decisiones y si te equivocas, ¿cuál es el problema? ¿No es tu derecho equivocarte y volver a empezar?
Aprendé a cuidarte, no digas más “estoy solita”, “a mi nadie me quiere”, “a mí nadie me cuida”, “necesito ser protegida”. El día que seas independiente encontrarás los mejores amores, serán verdaderos, no por temor ni dependencia.Dios te alienta a buscar tu independencia, prometió estar todos los días hasta el fin del mundo , no es una cintita ni un cuadrito colgado en tu casa, Él es Dios, el Rey de reyes, el Señor de señores y nunca te dejará, Dios ya te aprobó y no necesitás que te den permiso.

En Jueces 5, Débora realizó tres acciones:

Se Despertó:
Despertar es abrir los ojos; cuando abrís los ojos tu vida queda al descubierto y te conocés como sos. Muchas mujeres no se atreven a despertar y andan sometidas detrás de un amo.En el cántico de Débora dice: “ Despierta Débora, despierta ”, era el cántico que ella misma cantaba a su espíritu. Hay algo en tu interior que aun no conocés y debés experimentar; viviste debajo de un amo con los ojos cerrados, con la vida nublada, otro te asía de la mano y tomaba decisiones por vos y siempre tuviste temor de decidir.


Se Levantó:
“Yo Débora me levanté”.Hay gente que está esperando que despiertes y te levantes de una vez por todas y que salgas de tu postración, de tu estado de debilidad.
Cenicienta perdió el zapato porque pensó: “Si me hago la débil, vendrá un hombre a ponerme un zapatito.” Y Dios ya te calzó, podés pararte firme sobre tus dos piernas, no necesitás nada de nadie porque El suplirá todas tus necesidades. Es tiempo que te levantes y lideres.

“Marcha alma mía con vigor” .
Le dio orden a su alma y emociones para que caminen.Sos vos, no es él quien debe hacerlo. Como Débora ordená a tu espíritu y alma que despierte, se levante y marche.No importa si te equivocás de camino, Dios te dijo que estaría todos los días hasta el fin.
¿Qué decisión debes tomar? ¿Estás perdiendo energía porque no sabés si la decisión será correcta o no, si te irá bien o vas a fracasar? ¿No decidís porque estas esperando que alguien tome la decisión por vos?Débora dijo: Yo me desperté, me levanté y marché, le ordené a mi espíritu, le ordené a mi cuerpo, en el nombre de Jesús. Débora se vio como una líder, entendió que debía conducir, y la gente dormida se levantó y la siguió.Liderá primero tu vida y luego serás líder de muchos que te vieron despertar, levantar y marchar hacia lograr tus sueños.Levantá a la líder que tenés dentro, caminá porque hay mucho por conquistar, no podés detenerte, por eso no vivas a la sombra de nadie, ni debajo de nadie, no cambies servicio por protección, porque Dios que es el Dios de todo te protege.
Declaración : Yo declaro como Débora que despierto, me levanto y marcho, que lograré todos mis sueños porque Dios me cuida. Decreto que despierto a la líder que hay en mi, que todas las decisiones que tome estarán bendecidas y todo que haga me saldrá bien; hoy me hago dueña de la inteligencia que Dios me dio, de la capacidad y de los años que vienen por delante, me pongo en pie, tomo autoridad sobre mi vida y declaro que a partir de hoy me cuido a mí misma, y en el nombre de Jesús lograré todo lo que me proponga.

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