martes, 2 de diciembre de 2008

VIH- Un Llamado a la Acción

Alianza Evangélica Mundial – Asamblea General

Aunque no lo hemos reconocido siempre, hoy reconocemos que el Cuerpo de Cristo, Su Iglesia, está viviendo con VIH. Quebrantados, reconocemos que como Cristianos Evangélicos hemos permitido que el estigma y discriminación caracterizen nuestras relaciones con personas viviendo con VIH. Nos arrepentimos de estas actitudes pecaminosas y nos comprometemos a asegurarnos que sean cambiadas. Seguiremos el ejemplo de Jesús al identificarnos con quienes son afectados (Mateo 9:12-13), intercediendo fervorosamente el uno para el otro (Romanos 8:26).

Reconocemos que a la medida en que la generación actual de jóvenes de nuestras iglesias pasan a ser adultos y a iniciar sus vidas sexuales, no siempre hemos previsto un marco claro y bíblico para la sexualidad humana y para los life skills para su orientación y desarrollo. Somos concientes de que hemos sido insensibles a la incapacidad de mujeres, niños, y los más marginados para ejercer decisiones reales, y que en muchas partes del mundo el matrimonio y violencia basada en género son factores de riesgo para la transmisión de VIH. Pedimos disculpas por esta falla, y resolvemos demostrar y enseñar el valor esencial de la sexualidad humana dentro de los marcos de estilos de vida que honran a Dios. Nos comprometemos a escuchar comprensivamente a nuestros niños y niñas, jóvenes, mujeres y los más marginados – especialmente a personas viviendo con VIH – para poder trabajar juntos para un futuro sano y seguro, que nos permitirá vivir la vida en abundancia que prometió Jesús (Juan 10:10).

La pandemia de VIH nos ha recordado que la salud de toda comunidad está vinculada con la salud del más vulnerable y marginado de nuestras sociedades. Como líderes nos comprometemos a prepararnos y a nuestras congregaciones para seguir los pasos de Jesús. Ya que nos corresponde el ministerio de reconciliación (2 Coríntios 5:18-19) procuraremos vivir una fe encarnada al trabajar en asociación con los más marginados y vulnerables frente a la infección de VIH.

Como una comunidad de Cristianos Evangélicos, creemos que toda persona, sin importar credo, identidad, género, etnicidad o salud, son creados en la imagen de Dios (Génesis 1:27). Así que un elemento central de nuestra identidas es que damos testimonio del amor de Dios para toda persona en palabra y hecho, en privado y en público. Por lo tanto resolvemos fortalecer nuestra reflexión teológica y acción práctica en nuestra incidencia, respeto por la vida y justicia con dignidad para toda persona. Reconocemos que esta resolución nos desafiará profundamente en nuestro fuerte deseo de ser personas santas y agradables a Dios (1 Pedro 1:15-16; Mateo 5:8). Reafirmamos que todos vivimos en y por la gracia de Dios (Efesios 2:8-9; Romanos 5:1-2) y por el amor agape (1 Corintios 13:1-8).

Nos compromentemos a trabajar en colaboración con otros por la prevensión de VIH para detener e invertir la propagación del VIH. Al hacer esto entendemos que hay muchos impulsores sociales que contribuyen a la transmisión de VIH y que ningún grupo u organización puede hacer todo. Por lo tanto, trabajaremos juntos con otros sectores de la sociedad para que toda persona pueda saber cómo protejerse de la infección y tener acceso a los servicios necesarios para hacerlo.

Nos comprometemos a hacer nuestra parte en relaciones solidarias – individualmente como también colectivamente– trabajando para mitigar el impacto de VIH en individuos, familias y comunidades, e incidiendo para que se provean servicios comprensivos de VIH en la prevensión, tratamiento, atención y apoyo. Trabajaremos hacia el acceso universal a esos servicios para personas viviendo con VIH para que lleguen a ser menos vulnerables y tengan la posibilidad para ser meaningful contributors en la Iglesia y sociedad.

Nos comprometemos a desarrollar una estrategia comprensiva de VIH en colaboración con nuestras redes de miembros, personas viviendo con VIH y otros asociados.

Como una comunidad de Cristianos Evangélicos con expresión global, nacional y local, fomentaremos vínculos entre las partes del Cuerpo de Cristo. Lucharemos por la solidaridad práctica y entrega sacrificial de parte de Cristianos – entre personas, entre congregaciones, entre denominaciones, y entre paises – para que Cristo sea elevado, el Padre glorificado y hombres y mujeres traidos a la gracia salvadora a través del poder revolucionario del Evangelio que predicamos (Romanos 3:23-24; 6:23; Efesios 5:8; Colosenses 1:13).

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