jueves, 27 de octubre de 2011

Un Adorador de Verdad

A pesar de las circunstancias, un adorador de verdad, debe seguir adorando.

Leer 2ª de Samuel 15. 


Uno de los hijos de David, el mas hermoso, según dice la Palabra, llamado Absalón decide quitarle el trono y planifica toda una traición. 

Absalón tenía un motivo para no apreciar a su padre. Uno de sus hermanastros había violado a su hermana Tamar y su padre no hizo nada al respecto, por lo cual él se adjudicó la justicia y lo mató. 

Absalón tuvo de huir y vivió un par de años desterrado, hasta que el rey David legalmente lo indulta y lo trae de vuelta a Jerusalén, pero le impide verle la cara. 

Absalón trama un complot y durante 4 años soborna y le roba el corazón a los israelitas y efectúa un golpe de estado. 

Hoy veremos cómo, a pesar de las circunstancias, un adorador puede seguir adorando. 
Hoy veremos que es posible seguir adorando de corazón al Dios de misericordia. 
Hoy veremos una parte de lo que Dios vio en David y que cautivó su corazón. 
Hoy veremos algo de porqué Dios dijo de David que era como su corazón. 
Hoy veremos que la actitud de corazón no se improvisa ni se finge. 


La actitud de nuestro corazón debe ser genuina, de lo contrario, para Dios pasará desapercibida. 


Hoy conoceremos parte de lo que es ser un “adorador de verdad”. 

1. Un adorador de verdad rompe esquemas
"Entonces David dijo a todos sus siervos que estaban con él en Jerusalén: Levantaos y huyamos, porque no podremos escapar delante de Absalón; daos prisa a partir, no sea que apresurándose él nos alcance, y arroje el mal sobre nosotros, y hiera la ciudad a filo de espada". (2 Samuel 15:14) 

a. Decide huir. A veces es necesario, debemos huir de la ira de la carne, de lo que puede innecesariamente matarnos, los planes de Dios van mas allá de lo físico. José huyó de la esposa de Potifar. Pablo le dice a Timoteo que "huya" de las pasiones juveniles. Es necesario mantener nuestra integridad. 

b. Huye para evitar que muera gente inocente. Lo que nos ocurre a nosotros inevitablemente afectará a quienes nos rodean, y si podemos hacer algo, es nuestro deber hacerlo. 

c. Huye para evitar que Jerusalén sea destruida. El enemigo viene a hurtar, a matar, y a destruir y no debemos permitirlo. Hay veces en que no debemos enfrentarlo sino huir. Huir para evitar que lo conquistado sea destruido. 

2. Un adorador de verdad demuestra siempre humildad  
"Y he aquí, también iba Sadoc, y con él todos los levitas que llevaban el arca del pacto de Dios; y asentaron el arca del pacto de Dios. Y subió Abiatar después que todo el pueblo hubo acabado de salir de la ciudad. Pero dijo el rey a Sadoc: Vuelve el arca de Dios a la ciudad. Si yo hallare gracia ante los ojos de Jehová, él hará que vuelva, y me dejará verla y a su tabernáculo. Y si dijere: No me complazco en ti; aquí estoy, haga de mí lo que bien le pareciere". (2 Samuel 15:24-26)

a. David y sus seguidores sabían que la presencia de Dios era lo mas importante. Fueron enseñados a mantener la Presencia cerca. 

b. David rehusa aprovecharse del arca. Del testimonio de su presencia, de lo que Dios hace. David sabe que Dios tiene buenos motivos para permitir aquello.


 c. Se confronta espiritualmente y espera solo en el Señor. "Si hallo gracia ante sus ojos Él me dejará verle de nuevo y si no, que Él haga lo que quiera". Es tiempo de decisión: vivo aprovechándome de su amor o realmente Cristo vive en mi y tengo toda autoridad para enfrentar cualquier contratiempo. 



Si queremos de verdad presentarnos ante su presencia, debemos tener una actitud de adoración.


3. Un adorador de verdad tiene clara su motivación 

"Y David subió la cuesta de los Olivos; y la subió llorando, llevando la cabeza cubierta y los pies descalzos. También todo el pueblo que tenía consigo cubrió cada uno su cabeza, e iban llorando mientras subían. Cuando David llegó a la cumbre del monte para adorar allí a Dios,…" (2 Samuel 15:30 y 32) 

a. Llora su condición mientras sube la cuesta. No es fácil seguir al Señor, debemos pasar situaciones límites para ser templados conforme a su voluntad. Duele ser herido, duele ser dejado solo, duele cumplir su voluntad, pero lo hago, igual subo la cuesta. 

b. Cubrió su cabeza y descalza sus pies. Reconoce que no merece nada, que nada bueno ha hecho como para no sufrir, había pecado y el pecado lo alcanzaba. No por arrepentirnos desaparece el mal,”todo lo que el hombre sembrare eso también segará”. Pero su actitud de
humildad lo motivó a anhelar la Presencia de Dios y no otra cosa. 

c. Sube a la cumbre a “adorar”. No sube a implorar misericordia, no sube a pedir justicia ni juicio, su vida ya no le interesa, había conocido y palpado la misericordia de Dios. Su motivación era adorar. Sube al mismo monte de los Olivos, al que años mas tarde subiría Jesús y adoraría al Padre diciéndole "Padre, que se haga tu voluntad, y no la mía". 


David, en su genuina adoración, escribe el Salmo 63: 

1 Dios, Dios mío eres tú;
De madrugada te buscaré;
Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela,
En tierra seca y árida donde no hay aguas,
2 Para ver tu poder y tu gloria,
Así como te he mirado en el santuario.
3 Porque mejor es tu misericordia que la vida;
Mis labios te alabarán.
4 Así te bendeciré en mi vida;
En tu nombre alzaré mis manos.
5 Como de meollo y de grosura será saciada mi alma,
Y con labios de júbilo te alabará mi boca,
6 Cuando me acuerde de ti en mi lecho,
Cuando medite en ti en las vigilias de la noche.
7 Porque has sido mi socorro,
Y así en la sombra de tus alas me regocijaré.
8 Está mi alma apegada a ti;

Tu diestra me ha sostenido.


Si queremos ser verdaderos adoradores, debemos seguir el ejemplo de David. Si queremos de verdad presentarnos ante su presencia, debemos tener una actitud de adoración. 

No solo cuando las cosas marchan bien, sino también cuando están mal. Dios está por sobre todos nuestros problemas y dificultades. Dios siempre nos dará la salida si nuestra confianza está en Él. 

“Porque fuera de ti, nada deseo en la tierra” Solo tu presencia anhela mi corazón, cantaba David. 

¿Cuál es tu canto? 


¿Qué fluye de tu corazón en momentos de adversidad? 
¿Qué sale de nuestro corazón? 
¿Reproches? 
¿Murmuraciones? 

¿Venganza? 


Ven ante su gloriosa presencia y deja que tu corazón sea cambiado por el Señor. Deja que Él ponga en ti un corazón nuevo. Un corazón agradecido. Todos los días.  A toda hora. 

Ven a presentarte ante el Señor, con un corazón contrito y humillado, si lo haces de esa forma, ten la certeza que Dios te escuchará, te levantará, te restaurará, te cobijará. 

Ven a adorar al Señor. No importan tus circunstancias, Él es digno de ser en gran manera adorado.

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